Todos sabemos que las tormentas llegan sin avisar. Otras veces vemos venir la lluvia. Pero cuando el chaparrón bursátil aparece, hay sectores que, como un buen impermeable, protegen nuestra inversión. Son los llamados sectores anticíclicos. Hoy vamos a hablar de ellos.
Los sectores anticíclicos son aquellos que, a diferencia de los cíclicos -que suben y bajan al ritmo de la economía-, tienden a mantenerse estables o incluso a crecer cuando todo lo demás se tambalea. ¿Por qué? Porque responden a necesidades básicas o recurrentes que no desaparecen, aunque el bolsillo se apriete.
En otras palabras, cuando el consumo de lujo se desploma, seguimos necesitando comida, medicinas, energía, y… papel higiénico (que no falte). De ahí que estos sectores se comporten como refugios naturales en épocas de incertidumbre. Lo mejor es verlo en un gráfico, en donde se aprecia que el consumo discrecional va más en línea con el ciclo, con grandes bajadas y subidas. Y el básico aguanta mejor (año 2022), pero sube menos (años 2023 y 2024, por ejemplo).

Fuente: Carlos Arenas Laorga
Aunque las clasificaciones pueden variar, los principales sectores anticíclicos suelen ser:
• Salud: incluye farmacéuticas, biotecnología, hospitales, aseguradoras médicas… La demanda de salud no entiende de ciclos económicos. Enfermar no es opcional.
• Consumo básico: hablamos de productos que usamos todos los días: alimentación, bebidas, productos de limpieza o cuidado personal. Da igual si hay crisis o no: seguimos comprando leche, pasta y champú.
• Utilities: electricidad, agua, gas. ¿Quién se plantea vivir sin luz? Además, muchas de estas compañías reparten dividendos estables, lo que las hace aún más atractivas en entornos de recesión.
• Telecomunicaciones: un sector híbrido que, aunque no siempre se comporta como puro anticíclico, muestra una demanda estable. Nadie quiere quedarse sin internet ni móvil, especialmente si está en casa por confinamientos o teletrabajo forzado.
Se me ocurren muchas ventajas por las que tener compañías de sectores anticíclicos, peor me voy a quedar con las más genéricas.
1. Menor volatilidad: al no seguir los vaivenes del ciclo económico, su cotización tiende a fluctuar menos. Y ya sabemos que, en épocas de tormenta, menos sustos es más salud.
2. Estabilidad de ingresos: muchas de estas empresas tienen ingresos recurrentes y márgenes estables.
3. Dividendos atractivos: al ser sectores maduros, suelen tener políticas de reparto de dividendos generosas.
4. Correlación baja con el mercado: su comportamiento puede ser muy distinto al de sectores más cíclicos como tecnología, consumo discrecional o industriales. Esto los convierte en excelentes ingredientes para diversificar la cartera.
Pero nada es perfecto. Cuando la economía se dispara y los sectores más “calientes” (como tecnología) vuelan, los anticíclicos pueden quedarse rezagados. Aquí entra en juego la estrategia: no se trata de elegir entre cíclicos o anticíclicos, sino de combinarlos de forma inteligente según nuestro perfil y el contexto. Además, incluso en ciclos expansivos, los sectores defensivos no suelen ofrecer rentabilidades negativas. Simplemente, no brillan tanto. Pero su función no es brillar, sino proteger.
Por eso pongo dos gráficos a distintos periodos, para que veamos que, desde inicio de 2022, con las caídas de este año, lo ideal habría sido no tener consumo discrecional. Pero si nos vamos a verlo desde 2015, la película cambia. Y es que no se trata de tener o dejar de tener, sino de equilibrar.

Fuente: Carlos Arenas Laorga

Fuente: Carlos Arenas Laorga
Hay varias formas de incorporar sectores anticíclicos en una estrategia de inversión. Se puede hacer a través de fondos con mayor peso en sectores defensivos, con fondos que están especializados en este tipo de sectores, con ETFs que repliquen índices de salud o de consumo básico, a través de fondos mixtos defensivos… Por opciones no será.
Creo (y es mi opinión, nada más que eso) que conviene tener en cartera cierto peso de este tipo de compañías. Nos podremos lamentar cuando años como el pasado 2024 no hagamos un +40% o un +24%. Pero seguro que es un menor lamento que el que haríamos si caemos un 35% al año siguiente. Para recuperar esa caída necesitas un 53,8% de subida…
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