Especialmente desde USA: lo que es bueno para la economía norteamericana, lo es para el Mundo; es una frase que hemos vuelto a escuchar durante el fin de semana, en este caso desde Fischer. Pero, ¿podrá compensar esta bondad del resultado final los posibles efectos secundarios de estas medidas tan favorables?
¿Qué les preocupaba a las autoridades emergentes? El dinero caliente, de corto plazo, en sistemas financieros vulnerables; la distorsión en la valoración de activos, exceso de crédito y deuda con tipos de cambio apreciados y tipos de interés mínimos....al final, les preocupaba el coste de la futura normalización de todo esto y cómo se podrían ajustar los desequilibrios internos. Que sin duda, tomarán las medidas de política doméstica que tomarán, se iban a producir. La enorme volatilidad que se observó ante la sospecha del tapering en el Q2 de 2013 y la inestabilidad renovada desde la segunda mitad del año pasado con el amago del inicio de la subida de tipos de fondo, han confirmado que los temores de las autoridades de las economías desarrolladas eran fundados.
En el siguiente gráfico podemos observar la tendencia al alza del capital internacional hacia estos mercados, tanto en el caso de la renta fija como para la bolsa....
Pero, en los dos últimos años buena parte de estos capitales se han revertido. Incluso, en algunos casos (sería el de China), la velocidad de la salida de capitales cuestiona incluso la sostenibilidad de unas reservas de divisas (casi 3.7 tr.) que hasta hace nada todos considerábamos por encima de lo necesario....¿realmente lo es? Ya no lo tengo nada claro.
Hay un tema, además, incluso más importante a considerar: la mayor sensibilidad de los mercados en el caso de las medidas no convencionales frente a las tradicionales. Fue un factor muy positivo en los primeros años de la Crisis, especialmente para las economías y mercados desarrollados. Pero también lo fue, en términos de distorsión, para las economías y mercados en desarrollo.
Durante la Crisis del EUR aprendimos una cosa: en situaciones de incertidumbre y mayor iliquidez, el mercado tiende a castigar en mayor medida la debilidad. En definitiva, el riesgo sistémico se acentúa con la debilidad de fondo de los países en un proceso que se retroalimenta. Fortalecer la economía, hacerla más robusta y resistente, es fundamental para romper esta amenaza de riesgo sistémico y que los inversores aumenten su confianza. Enfrentarse a los desequilibrios de forma más clara, ser más transparente. ¿Creen que estamos viendo algo de todo esto en el caso de China? Temo su respuesta.